La espera y lo nuevo

Creo que ya he hablado aquí alguna vez de la espera, pero es que ésa es ahora la palabra dominante en mi cabeza.
230812 la espera y lo nuevo

En tanto «Epílogo en sangre» recorre sus últimas baldosas del camino incierto que le aguarda antes de ver la luz, su guía (iba a escribir padre, pero esa palabra que me queda grande) sufre, espera y desespera. Al menos, el trabajo en estos días, incluso en fin de semana, ayuda a una mente ocupada a dejar menos espacio a la impaciencia.

Tanto es el tiempo de espera, que ha dado tiempo a desempolvar y preparar para la competición al siguiente perro de carreras.

Como todos, aún no tiene título. La historia apenas está esbozada en la memoria del ordenador, aunque el punto de salida, los viajeros protagonistas, los senderos principales y el destino final de la aventura llevan grabados en mi mente hace mucho tiempo.

Aunque la novela de fantasía me ha procurado grandes alegrías y ratos de disfrute, esta vez, la épica va a quedarse también esperando. Es la curiosidad por ver cómo me desenvolveré en otros géneros, en otros formatos, con narraciones construidas de una manera muy, muy diferente lo que me anima a estas probaturas.

El inicio de un nuevo proyecto, ya sea una obra, una fase de la vida o, como ahora, un relato, hace que el nerviosismo y la incertidumbre caminen de la mano de la ilusión y las ganas. Es necesaria, en mi caso al menos, una motivación bien definida y férrea que resista al tiempo y mis devaneos, que obligue a sustituir tiempo libre para el ocio por horas y horas ante el teclado… aunque sea haciendo otra cosa que igualmente me haga disfrutar.

Es esa fase, pues, la que arranca ahora. No bien ha terminado una aventura, ya comienza la siguiente. Es lo que consigue esta espera.

Así, con decorados mucho más terrenales, comenzaré a construir este relato hasta que el desenlace que ya está grabado en piedra en mis recuerdos (si no, habría pasado a mejor vida y estaría de paseo por mi olvido) termine negro sobre blanco, quizá igual que está ahora, quizá algo distinto. Mis personajes tienen en el argumento de mis historias tanto mérito como yo.

¿Habrá magia? Puede. ¿Habrá sangre? Mucha. ¿Habrá acción? Seguro. ¿Habrá demonios disfrazados de ángeles? Unos cuantos. ¿Habrá sorpresas? Más de las que podría decir.

Más sobre la espera y lo nuevo:

El punto de partida ya existía. Un viaje inesperado pero obligado, un hotel incurioso, un desayuno eterno, una comida grandiosa y decepcionante al tiempo, una ducha infame, unas escaleras dignas del Hitchcock más psicótico… fueron todos grandes inspiradores, que desembocaron en el primer esbozo de lo que será mi próximo relato. Nunca he sabido cómo llegaron los grandes a contactar con sus musas pero, para mí, son estas cuestiones tan prosaicas las que hacen crecer una novela de la nada.

Las menos de quince páginas de entonces, que llevaban años vegetando en mis archivos y aguardando a que me volviese un poco más responsable con mis deudas, han sido retomadas ahora para hacer esta espera más esperable y llevadera. Lo que será de ellas, unos meses ¿o serán años? No podría decirlo, según la experiencia previa más tarde, únicamente lo saben mi memoria, las páginas leídas, la tozudez que atesoro por quintales y quizá, sólo quizá, alguna gota de inspiración.

El resto, como siempre, nada más que los lectores podréis decirlo.

Felices lecturas.

Eduardo Noriega

Eduardo Noriega

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Natural de San Vicente de la Barquera, Cantabria, de las leonesas tierras del Órbigo y de otras partes del mundo por donde he ido dando tumbos…

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