Otro Día del Libro

De nuevo tenemos aquí al Día del Libro, celebración de lectores, libreros, autores pretéritos y alguno de los que todavía colean por el mundo.
260423 dia del libro 2026

El Día del Libro siempre es un día para la celebración, incluso más allá de la resultona falacia que canta al mundo que ese día, allá por el año 1616, murieron dos de los más grandes genios de la Literatura, Cervantes y Shakespeare. En realidad Cervantes murió el 22 de abril, pero lo enterraron el 23 y respecto al bardo de Avon, dado que su tierra usaban por entonces el calendario juliano y no el gregoriano que se estilaba en España, su 23 de abril era en nuestro terruño el 2 de mayo.

Y no es tan notable porque esos dos enormes talentos muriesen con apenas diez días de diferencia (algo que ya de por sí es una casualidad inenarrable), sino por lo que de merecido homenaje para el mundo del libro significa.

Los queridos libreros, los ponderados bibliotecarios, los esforzados editores, los ilusionados autores noveles, los desengañados escritores experimentados o los empecinados lectores, por citar solo algunos, tienen en este día su reconocimiento más público y comúnmente aceptado. Pues el objeto literario en sí, aun loado también, no siente ese calor afectivo que el mundillo literario destila cada 23 de abril, a diferencia de todos los personajes que forman el elenco de esta obra por siempre inacabada que es la Literatura.

Más sobre otro Día del Libro:

Para este limitado escribidor que aspira a escritor, este año el Día del Libro coincide en un momento extraño.

Alejado voluntariamente del oropel de las ferias y lejano ya (y eso que apenas hace cuatro meses de entonces) el estreno de la última obra, este día pasa a mi lado con un libro en proceso de gestación editorial (el manuscrito lo terminé hace meses; a ver si hay suerte y está aquí este verano) y con otro en la capilla de los aspirantes a un premio literario, que asomó a la luz hace un par de semanas pero seguirá a oscuras hasta febrero del año que viene.

Así, mientras pienso en la siguiente aventura a la que dedicar mis muchas horas de insomnio, un nuevo Día del Libro está aquí para recordarnos a todos lo maravilloso de este mundo, sus creaciones, sus gentes y sus aficionados.

Disfrutadlo, regalad libros (o rosas o lo que se os antoje, pero regalad algo), leed otros y, al fin, dejaros barnizar por esa pintura indeleble que se posa sobre cada lector que abre su libro por primera vez y queda atrapado en él hasta que voltea la última página. Ese viaje estático lo sumerge en historias inimaginables, hace que disfrute del momento, de la soledad cómplice o de la compañía acomodaticia que siempre supone un libro, en cualquiera de sus formatos.

Por culpa de (estaría mejor dicho gracias a) esa experiencia, ese ser que un día se aventuró en un libro ya nunca volverá a ser el mismo. Será mejor.

Hoy más que nunca, felices lecturas

Imagen de Eduardo Noriega

Eduardo Noriega

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Natural de San Vicente de la Barquera, Cantabria, de las leonesas tierras del Órbigo y de otras partes del mundo por donde he ido dando tumbos…

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